Nutrición Consciente

Hoy en día existen muchos puntos de vista diferentes con relación a la nutrición consciente, ya que dependiendo del tipo de alimentación que cada país, o zona tenga, variaran también sus observaciones, puntos de vista y discrepancias con el resto. Y es que en cada lugar del mundo, las especies tanto del reino vegetal como del animal, varían extraordinariamente, pero también su forma de cocinarlos, de conservarlos y otros factores diferenciadores que afectaran directamente al alimento.

Una cosa está clara, todos los tipos de nutrientes en ciertas cantidades, son importantes y necesarios para mantener nuestra salud. Pero no solo hay que observar los nutrientes como tales, sino también su digestión, la manera más adecuada de cómo esos nutrientes han de ser tomados, en que cantidades, las mezclas y los mejores momentos del día para cada tipo de alimento, teniendo muy en cuenta a nuestro sistema digestivo.

De manera que tomar con más amplitud el panorama de nuestra nutrición sería un paso importante, ya que un funcionamiento gastrointestinal deficiente, es garantía de mala salud.

Nuestro aparato digestivo es un conjunto de órganos cuya misión consiste en hacer la digestión de los alimentos de una forma ordenada, y de la absorción de los nutrientes. En el, se ponen en marcha muchos procesos que han de ir sucediéndose en perfecta armonía, y su correcto funcionamiento depende de mantenerlo en equilibrio.  Necesita que todas sus piezas funcionen en orden para no desencadenar problemas mayores.

Hoy queremos dirigir la atención sobre el consumo de proteína animal,  y en especial el de la carne, ya que es un tema que está en boca de todos, y parece alertar a muchos.

Con lo que vamos a exponer, no estamos diciendo que comer carne sea malo, ya que como bien sabemos nos aporta proteínas de alto valor biológico y aminoácidos esenciales muy importantes. Pero sí, que hacemos un consumo desproporcionado de ella en nuestra moderna sociedad, de echo más de lo recomendado, y de como esto está afectando a nuestra salud.

Aunque la proteína está presente en muchos otros alimentos, la carne en general posee ademas de estos aminoácidos importantes, una gran carga de grasa, además de la mala. Las llamadas grasas saturadas o grasas trans, que disparan nuestros niveles de colesterol LDL  (el malo), y reducen los niveles del HDL (el bueno), en sangre.

Además, la grasa presente en la carne también se utiliza para muchos otros productos alimenticios, como salsas, bollería, galletas, pasteles y dulces, chocolates, algunos tipos de panes, productos lácteos como mantequillas y margarinas, alimentos fritos en bolsa, conservas,  y muchos precocinados, incluso algunos restaurantes las utilizan para cocinar, por lo que en realidad ingerimos mucha más cantidad de grasa animal de la que pensamos, y este es uno de los problemas más graves.

Y aunque también existen otros ingredientes dañinos presentes en las carnes que consumimos especialmente en las grandes ciudades,  como químicos, antibióticos, y tintes para que tengan mejor aspecto, y otros factores que intervienen en su procesado, no vamos a centrarnos en esto,  sino en la cantidad de carne que se come.

¿cuántas veces por semana comes algún tipo de carne?, haz un repaso rápido.

As de saber que la ingestión de carne daña nuestros intestinos, y la razón es porque no contiene fibra, pero sí una gran cantidad de grasa y colesterol. La carne hace que las paredes del colon se engrosen y se vuelvan más rígidas, haciendo que nuestro colon trabaje más de lo normal para poder excretarla, y como resultado la acumulación de restos que se adhieren a las paredes y pliegues produciendo muchas toxinas.

. Las toxinas de la carne alimentan a las células cancerígenas, y dañan el ADN de nuestras células pudiendo generar infección y la aparición de células cancerígenas anormales.

. El exceso de proteínas sobrecargan hígado y riñones. Este exceso que ha de ser descompuesto y eliminado a través de la orina, genera una gran carga a estos órganos.

. También que el exceso de proteína provoca deficiencias de calcio, pudiendo incluso llevar a sufrir osteoporosis a la larga, ya que cuando se crean grandes cantidades de aminoácidos, la sangre se acidifica demandando calcio para neutralizarla por lo que el consumo excesivo de proteína suele dar como resultado una importante bajada en calcio.

Pérdida de energía. Se necesita una gran cantidad de energía para digerirla, y en exceso, nuestro organismo no la metaboliza por completo por lo que no es absorbida, lo que desencadena acumulación en los intestinos y una carga de productos tóxicos. Para que el organismo se libere de estos, se requiere mucha energía que genera radicales libres, los responsables del proceso de envejecimiento, el cáncer, la arterioesclerosis y otras enfermedades cardiovasculares.

Un exceso de proteína puede contribuir al trastorno de déficit de atención en los niños, ataques de ira, y mal humor.

Casi todas las personas tienen buenas condiciones gastrointestinales cuando son pequeños, pero estas condiciones se van modificando a lo largo de los años a través de la dieta y el estilo de vida que adopten.

Así que pon en práctica el buen uso de las proteínas animales, y reduce su consumo para evitar muchos trastornos importantes y futuras enfermedades graves.

Enseña a los tuyos a comer de manera más saludable y responsable, para garantizarles una salud fuerte y duradera.

Si quieres ser más consciente, aprende algunos aspectos importantes