La libertad no es la ausencia de compromiso, sino la capacidad de elegir y comprometerte con lo que es mejor para ti, y para el mundo.

LA LIBERTAD

Libertad es una palabra de gran alcance. Nos ha llevado a conseguir expansión psicológica, nos ha llevado a guerras, a la liberación, nos ha enseñado grandes valores pero; ¿Vivimos en libertad?. ¿Qué significa para ti la libertad?, ¿En que se basa?

Principalmente en los valores construidos, como la compasión, en la empatía, la alegría, el respeto, la honestidad, la falta de egoísmo y egocentrismo, y en el equilibrio mental y emocional más interno, ya que se necesita poseer equilibrio y fuertes valores para llevarla a cabo.

Es bonito hablar de ella, inspiradora palabra, que nos hace conectar con el sentimiento que evoca cuando la nombramos.

Nacimos libres, y necesitamos sentir la libertad para ser felices, algo intrínseco en nuestra propia naturaleza. Cuando realizamos un acto de libertad hacia nosotros o hacia otros seres, nos sentimos bien, plenos y dichosos.

Pero este artículo va enfocado especialmente a lo que significa para nosotros, en su sentido más real y profundo, ya que cada uno de nosotros la percibimos y vivimos de diferente manera, dependiendo de los parámetros a los que esté sujeta.

Si piensas en las creencias que te condicionan para percibirla, te darás cuenta de que tu valoración depende mucho del lugar del planeta donde hayas nacido y crecido, su filosofía y creencias, y el medio de vida en el que te encuentres.

Pero en realidad, todos los seres humanos necesitamos lo mismo, libertad para elegir, para crecer, y evolucionar regidos por nuestro corazón que es el que guarda nuestras necesidades más puras, honestas y reales, donde guardas la capacidad de dar alegría y felicidad, de observar profundamente para comprender y poder respetar, empatizar y ayudar a aliviar el sufrimiento, ya que el amor es lo que hace alcanzar la libertad más profunda y verdadera.

El ser humano siempre ha luchado por crear un mundo mejor en su nombre, ha librado grandes batallas por la libertad de sus pueblos, por la libertad de expresión, de la mano y en nombre de los derechos humanos. De manera que hemos ido evolucionando supuestamente en esa dirección. Pero la libertad termina donde empieza el constante control de todo, de nuestra vida, de la de los demás. Termina donde el poder y el egoísmo florecen, contagiándonos de una especie de indiferencia, y prepotencia que nos alejan de lo que realmente es.

Todos estamos involucrados en ella, como un gran tejido entrelazado que crea, permite, tolera, acepta lo que ocurre en nuestro mundo. Así que pon en marcha el motor que te haga reflexionar, y que permita a tu corazón  brillar desde su honestidad, compasión y reconocimiento, y sembrar en el de los demás la semilla de la libertad, promoviendo este cambio desde las profundidades de tu ser…

Cultiva tus sentimientos